20110324

LE PEDI A DIOS

Le pedí a Dios... y Dios dijo no.

Le pedí a Dios que me quitara el dolor. Dios dijo: NO.

Yo no te lo debo quitar, sino tú lo tienes que dejar.

Le pedí a Dios que hiciera que mi hijo paralítico fuera completamente sano.

Dios dijo: NO. Su espíritu está completo, su cuerpo es solo temporal.

Le pedí a Dios que me concediera paciencia. Dios dijo No.

La Paciencia viene como resultado de las tribulaciones, no se concede, se gana.

Le pedí a Dios que me diera felicidad. Dios dijo: NO.

Te doy bendiciones. Tu decides si quieres ser feliz.

Le pedí a Dios que me librara del sufrimiento. Dios dijo NO.

Los sufrimientos te alejan de los afanes del mundo y te acercan a mí.

Le pedí a Dios que hiciera crecer mi espíritu. Dios dijo NO.

Debes crecer por ti mismo, y yo te voy a podar para hacerte dar fruto.

Le pedí a Dios por todas las cosas que podría disfrutar en la vida. Dios dijo: NO.

Te doy vida para que disfrutes de todas las cosas.

Le pedí a Dios que me ayudara a amar a otros, con el amor con que Él me ama a mi.

Dios me dijo: Finalmente estas empezando a entender.

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20110318

"HAZME INSTRUMENTO DE TU PAZ"


Señor, haz de mi un instrumento de tu paz.
Que allá donde hay odio, yo ponga el amor.
Que allá donde hay ofensa, yo ponga el perdón.
Que allá donde hay discordia, yo ponga la unión.
Que allá donde hay error, yo ponga la verdad.
Que allá donde hay duda, yo ponga la Fe.
Que allá donde desesperación, yo ponga la esperanza.
Que allá donde hay tinieblas, yo ponga la luz.
Que allá donde hay tristeza, yo ponga la alegría.

Oh Señor, que yo no busque tanto ser consolado, cuanto consolar,
ser comprendido, cuanto comprender,
ser amado, cuanto amar.

Porque es dándose como se recibe,
es olvidándose de sí mismo como uno se encuentra a sí mismo,
es perdonando, como se es perdonado,
es muriendo como se resucita a la vida eterna.

(Autoría atribuída a San Francisco de Asís)


HABLAR O CALLAR

HABLAR es fácil, pero CALLAR requiere prudencia y dominio.

HABLAR oportunamente, es acierto.

HABLAR frente al enemigo, es civismo.

HABLAR ante una injusticia, es valentia.

HABLAR para rectificar, es un deber.

HABLAR para defender, es compasión.

HABLAR ante un dolor, es consolar.

HABLAR para ayudar a otros, es caridad.

HABLAR con sinceridad, es rectitud.

HABLAR de si mismo, es vanidad.

HABLAR restituyendo fama, es honradez.

HABLAR aclarando chismes, es estupidez.

HABLAR disipando falsos, es de conciencia.

HABLAR de defectos, es lastimar.

HABLAR debiendo callar, es necedad.

HABLAR por hablar, es tonteria.

CALLAR cuando acusan, es heroismo.

CALLAR cuando insultan, es amor.

CALLAR las propias penas, es sacrificio.

CALLAR de si mismo, es humildad.

CALLAR miserias humanas, es caridad.

CALLAR a tiempo, es prudencia.

CALLAR en el dolor, es penitencia.

CALLAR palabras inutiles, es virtud.

CALLAR cuando hieren, es santidad.

CALLAR para defender, es nobleza.

CALLAR defectos ajenos, es benevolencia.

CALLAR debiendo hablar, es cobardía.

http://www.pensamientos.com.mx/hablar_o_callar.htm

20100825

EL PERDON


No es fácil quizás olvidar las ofensas o los agravios que personas a las que amamos puedan inflingirnos, de hecho es precisamente contrario al amor y desaconsejable el olvidar, ya que el olvido significa ceguera y significa no aprender de los significados de los acontecimientos sufridos o disfrutados de nuestro pasado.
Pero ¿y perdonar? Perdonar casi siempre es posible, es bonito es vivificante y nos hace sentirnos vivos y seres que sabemos vivir las emociones positivas. ¿De qué depende perdonar? Primeramente de la gravedad del agravio, es más fácil perdonar una mentira que un insulto y así podemos enumerar un sinfín de circunstancias de las que mucho mas fácil resulta el perdón en algunas que en otras. Probablemente quien esté leyendo ésto en estos momentos estará pensando en sus circunstancias personales en las que le ha resultado más fácil el perdón que en otras.
Cada persona tiene un umbral diferente en su manera de perdonar, hay agravios que pasan por alto para algunas personas que simplemente no se dan ni por aludidas, y esos mismos agravios pueden herir profundamente a otras. Es así como es el ser humano y por tanto al conocer bien a la persona amada podremos saberlo y por tanto cuidarnos mucho sobre qué limite no podemos traspasar. Pensar en la susceptibilidad del otro es amor. Y respetarlo también, lo contrario no es amor, y esto debe quedar bien claro. No hemos nacido para cambiar a nuestro ser amado, en todo caso para ayudarle a ver las cosas desde otras perspectivas, pero el tema de la susceptibilidad y del umbral ofensivo, es algo que siempre debemos respetar.
Muchas veces, cuando nos encontramos bajo presión, o bien del estrés laboral, o bien por causas bien conocidas por todos que nos hacen no estar en plenas facultades, son los momentos en que más riesgo existe de no poder controlar nuestras palabras, nuestros gestos y nuestra manera de comportarnos cortésmente y con educación y elegancia hacia nuestra Pareja. Son momentos en que llamamos desde aquí la atención en que es mejor no poner pasión en nuestra relación de Pareja, ya que podemos no controlar nuestros impulsos agresivos y podemos meter mucho la pata. Tal es así, que también es mejor no tomar decisiones trascendentales para la vida de uno.
Es importante también no dejar nada dentro que pueda resolverse inmediatamente, el perdón es más fácil, cuando no hay un cumulo de circunstancias perdonables en nuestra memoria tanto intelectual como emocional. Así que puntualizar inmediatamente cuando hay algo que nos disgusta es un buen camino hacia el perdón, cuando el agravio requiere perdonar o abandonar, es decir, cuando es mayor. Los pequeños agravios y ofensas, han de ser inmediatamente solucionadas, sin sentirnos redentores por ello, ya que el ser humano no olvida y tiene una buena memoria emocional y cuando llega el temible momento de una ofensa en mayor grado, si hay pequeñas que no se han resuelto, es mas difícil la solución.
Una magnífica fórmula para conseguir perdonar sin rencor es lo primero perdonarse a uno mismo, muchas veces no podemos perdonar, porque a quien primeramente no perdonamos es a nosotros mismos y lo que hacemos es "proyectar" nuestra culpa en el otro sin darnos cuenta.

http://www.isabelsalama.com/perdon.htm



20100820

NO TE DETENGAS


No te detengas en lo malo que has hecho; camina en lo bueno que puedes hacer.
No te culpes por lo que hiciste, más bien decídete a cambiar.
No te mires con tus ojos, contémplate con la mirada de Dios.
No pienses en lo largo que es el camino de tu transformación, sino en cada paso que puedes dar para ser lo que Dios quiere que seas.
No confíes en tus propias fuerzas; pon tu vida en manos de Dios.
No trates que otros cambien; sé tú el responsable de tu propia vida y trata de cambiar tú.

Deja que el amor te toque y no te defiendas de él.
Sólo contempla la meta y no veas que tan difícil es alcanzarla.
Vive cada día, aprovecha el pasado para bien y deja que el futuro llegue a su tiempo.
No sufras por lo que viene, recuerda que "cada día tiene su propio afán" (Mt. 6,34)
Busca alguien con quien compartir tus luchas hacia la libertad; una persona que te entienda, te apoye y te acompañe en ella.
No te des por vencido, piensa que si Dios te ha dado la vida, es porque sabe que tú puedes con ella.
Si algún día te sientes cansado, busca el descanso en Dios que renovará tus fuerzas.

Si algún día te sientes demasiado responsable de otros, recuerda que sólo Jesús es el Mesías.
Si te sientes atado a alguien, pídele a Jesús que rompa las ataduras y que su amor vuelva a crear lazos nuevos de amor según su Espíritu.
Si reaccionas ante toda provocación, ruega a Dios para que te enseñe a responder en lugar de reaccionar.
Si tu felicidad y tu vida dependen de otra persona, despréndete de ella y ámala, sin pedirle nada a cambio.
Si necesitas tener todo bajo control, entrega el control de tu vida a Dios y confía en su poder y en su amor por ti.
Aprende a mirarte con amor y respeto, piensa en ti como en algo precioso; ¡eres un hijo de Dios!
Piensa que Él está más interesado que tú en que te conviertas en esa creación que Él pensó desde toda la eternidad. "Vivir Sirviendo, Vivir Amando. Que este sea el mejor día de tu vida"


20100623

LA INTEGRIDAD


Lo integridad se refiere a una capacidad o facultad en el individuo de actuar, pensar, sentir, en definitiva ser lo más completo posible. La integridad es uno de los valores más cercanos a la perfección, si acaso no es una de sus avenidas más directas. En este importante valor, tan extraño en la cotidianidad, confluyen otros valores que facilitan su vivencia y expresión: honestidad, rectitud, sinceridad, libertad, pureza, en fin, hacen a la persona digna de lo que es, lo que hace, así como confiable y ejemplo de vida para otros.

La integridad es de carácter total; no puede pensarse que un individuo sea íntegro en unas cosas, entretanto, en otras no, pues dicho valor no admite puntos intermedios para justificarse cuando se debe ser íntegro o no.En la integridad la persona hace extensivo su comportamiento ético a todas las situaciones en las que se ve inmerso o participante. Por ejemplo: alguien muy honesto puede devolver algo (dinero, bien) que no es suyo, pero ser desleal a su cónyuge, familia o amigos (no ser íntegro).


Qué significa?

- Defender lo que te parece correcto.
- Vivir de acuerdo a los más altos valores.

- Significa que tus palabras y tus acciones están de acuerdo.

- Ser honrado/a y sincero/a contigo mismo/a y con las demás personas.


Porqué practicarla?

- Nos permite hacer lo que creemos correcto y decir la verdad.

- Nos permite confiar en las demás personas y sus promesas.

- Las personas que actúan en forma integra son respetadas y construyen un clima de paz a su alrededor.


Cómo lo practicas?

- Cuando muestras congruencia ética entre lo que piensas y lo que haces.

- Cuando practicas lo que predicas y predicas lo que practicas.

- Cuando predicas con el ejemplo.

- Cuando das importancia a los valores y su práctica.

- Cuando haces lo correcto aunque nadie te este viendo.

- Cuando cometes un error y lo corriges.

- Cuando defiendes lo que te parece correcto.



La visión sin acción no sirve de nada.


Imagina una playa vacía. Está amaneciendo y las olas rompen suavemente contra la orilla. La historia cuenta que, un día, un Directivo vagaba a lo largo de la costa. Curiosamente, la playa estaba cubierta de miles de estrellas de mar y las olas, al romper contra la arena, las iban acumulando. De repente, a lo lejos, el hombre empezó a vislumbrar una pequeña figura que parecía bailar. Se fue acercando a la figura y, poco a poco, se dio cuenta de que era un joven hombre que no bailaba, tal y como le pareció en la lejanía, sino que delicadamente lanzaba algo al océano.- ¿Qué haces?- le preguntó.- Lanzo las estrellas de mar de nuevo al océano. El sol está saliendo y la marea está bajando. Ellas morirán si no hago algo.- Pero no lo entiendo, no puedes devolver los miles de estrellas que se acumulan en la orilla al océano. Tu esfuerzo es en vano, no puedes cambiar los resultados, ellas morirán.
El joven le miró mientras se agachaba a recoger otra estrella de mar: "para ésta sí que cambiarán las cosas", dijo mientras devolvía la estrella al océano.


(Adaptado de "The Starfish Thrower" de Loren Eiseley).


Jesús, con sólo 12 discípulos, "lanzaron adecuadamente sus estrellas de mar al Océano" y los efectos de sus acciones, cambiaron la vida de este planeta para siempre.