20110919

DECÁLOGO DEL FRACASADO


¿Quieres saber cómo funciona el pensamiento negativo?. He aquí la muestra:

Fórmula infalible para lograr el fracaso con todo éxito:

􀂃 Mira resignadamente el último peldaño de la escalera del éxito.
􀂃 Elabora cuidadosamente diez razones por las cuales tú no puedas tener éxito.
􀂃 Colecciona fracasos amorosos y de todo tipo.
􀂃 No elabores un concepto de renombre ni de éxito para Ti mismo.
􀂃 Llora permanentemente todas tus miserias y cuéntaselas todas a la mayoría de las personas que conozcas.
􀂃 Auto acúsate de todo lo negativo.
􀂃 Siente alegría cuando las corazonadas negativas se hacen realidad.
􀂃 Piensa que para ti no hay oportunidad, que si la hubo ya la perdiste, que todas las puertas se cerraron y que no hay ninguna salida.
􀂃 No luches por tus ideales, di siempre “no puedo” (Tu frase preferida).
􀂃 Repite permanentemente “el éxito no es para mí”.
􀂃 No trabajes, no estudies, no sueñes ni hagas nada, no sientas amor ni pasión, ni interés por nada ni por nadie.
􀂃 Entrégate con furor a las adicciones negativas: alcohol, tabaco, etc..

¡Te felicito! ¡Eres un total Éxito en el fracaso!

20110624

BUEN HUMOR

Reírse todos los días un poco debe alargar la vida. Y es que las personas que demuestran tener buen humor saben hacer frente mejor a la vida. Saben sacar de todo algo positivo, y han encontrado la forma de remontar los momentos duros. Es síntoma de buena salud anímica, de un cierto equilibrio interno, de una especial madurez humana. Y esa armonía interior se trasluce hacia fuera.

Tener buen humor no es lo mismo que “ser gracioso”.Hay gente dotada para contar chistes y resultan “chocantes”. Saber arrancar una sonrisa a una persona que lo está pasando mal es un gran don. Pero no todos hemos nacido para el noble trabajo de payaso. Sin embargo, a nadie nos debería faltar el buen humor.

Por ejemplo, cantar solo alguna vez no es estar loco. El ser humano no vive sólo de trabajar y ganar dinero. Dicen los italianos que “Cuando el cuerpo está bien, el alma baila”. Y es verdad: en la vida hace falta cantar y bailar. No todos somos David Bisbal, pero aunque no sepamos entonar, y seamos patosos (con perdón de los patos), silbar o tararear lo primero que nos pasa por la cabeza, o mover de vez en cuando el esqueleto, es síntoma de buena salud anímica, y al mismo tiempo ayuda a vivir.

El buen humor no tiene nada que ver con el“cinismo”,esa actitud ante la vida de quien “está de vuelta de todo”, mira al mundo por encima del hombro, y se burla de todo. Tampoco tiene que ver con la ironía hiriente, con la burla y el ridículo. El buen humor es eso, “bueno”; nace de una persona buena, y hace bien.

Tendemos a tomarnos demasiado en serio: “¡De mí no se ríe nadie!”, decimos a veces levantando la voz. Y, ¿cómo que no? ¿es que somos tan especiales? La verdad es que hacemos tantas burradas (con perdón de los burros), y decimos tantas tonterías en la vida, que, la verdad, no es para ponerse así. Perder elsentido del ridículo y saber reírse de uno mismo es buena señal.

http://www.4buenasnoticias.com/valores/buenhumor.htm

LA PACIENCIA

La paciencia es la virtud por la que soportamos con ánimo sereno los males y los avatares de la vida, no sea que por perder la serenidad del alma abandonemos bienes que nos han de llevar a conseguir otros mayores.

La paciencia es una virtud bien distinta de la mera pasividad ante el sufrimiento; no es un no reaccionar, ni un simple aguantarse: es parte de la virtud de la fortaleza, y lleva a aceptar con serenidad el dolor y las pruebas de la vida, grandes o pequeñas. Identificamos entonces nuestra voluntad con la de esa “chispa” divina de la que procedemos, y eso nos permite mantener la fidelidad en medio de las persecuciones y pruebas, y es el fundamento de la grandeza de ánimo y de la alegría de quien está seguro de hacer lo que le dicta su propia conciencia.

La paciencia es un rasgo de personalidad madura. Esto hace que las personas que tienen paciencia sepan esperar con calma a que las cosas sucedan ya que piensan que a las cosas que no dependen estrictamente de uno hay que darles tiempo.

Es necesario tener paciencia con todo el mundo, pero, en primer lugar, con uno mismo.

Paciencia también con quienes nos relacionamos más a menudo, sobre todo si, por cualquier motivo, hemos de ayudarles en su formación, en su enfermedad. Hay que contar con los defectos de las personas que tratamos –muchas veces están luchando con empeño por superarlos-, quizá con su mal genio, con faltas de educación, suspicacias... que, sobre todo cuando se repiten con frecuencia, podrían hacernos faltar a la caridad, romper la convivencia o hacer ineficaz nuestro interés en ayudarlos. El discernimiento y la reflexión nos ayudarán a ser pacientes, sin dejar de corregir cuando sea el momento más indicado y oportuno. Esperar un tiempo, sonreír, dar una buena contestación ante una impertinencia puede hacer que nuestras palabras lleguen al corazón de esas personas.

Paciencia con aquellos acontecimientos que llegan y que nos son contrarios: la enfermedad, la pobreza, el excesivo calor o frío... los diversos infortunios que se presentan en un día corriente: el teléfono que no funciona o no deja de comunicar, el excesivo trafico que nos hace llegar tarde a una cita importante, el olvido del material del trabajo, una visita que se presenta en el momento más inoportuno. Son las adversidades, quizá no muy trascendentales, que nos llevarían a reaccionar quizá con falta de paz. En esos pequeños sucesos se ha de poner la paciencia.

http://www.proyectopv.org/1-verdad/paciencia.html

20110324

LE PEDI A DIOS

Le pedí a Dios... y Dios dijo no.

Le pedí a Dios que me quitara el dolor. Dios dijo: NO.

Yo no te lo debo quitar, sino tú lo tienes que dejar.

Le pedí a Dios que hiciera que mi hijo paralítico fuera completamente sano.

Dios dijo: NO. Su espíritu está completo, su cuerpo es solo temporal.

Le pedí a Dios que me concediera paciencia. Dios dijo No.

La Paciencia viene como resultado de las tribulaciones, no se concede, se gana.

Le pedí a Dios que me diera felicidad. Dios dijo: NO.

Te doy bendiciones. Tu decides si quieres ser feliz.

Le pedí a Dios que me librara del sufrimiento. Dios dijo NO.

Los sufrimientos te alejan de los afanes del mundo y te acercan a mí.

Le pedí a Dios que hiciera crecer mi espíritu. Dios dijo NO.

Debes crecer por ti mismo, y yo te voy a podar para hacerte dar fruto.

Le pedí a Dios por todas las cosas que podría disfrutar en la vida. Dios dijo: NO.

Te doy vida para que disfrutes de todas las cosas.

Le pedí a Dios que me ayudara a amar a otros, con el amor con que Él me ama a mi.

Dios me dijo: Finalmente estas empezando a entender.

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20110318

"HAZME INSTRUMENTO DE TU PAZ"


Señor, haz de mi un instrumento de tu paz.
Que allá donde hay odio, yo ponga el amor.
Que allá donde hay ofensa, yo ponga el perdón.
Que allá donde hay discordia, yo ponga la unión.
Que allá donde hay error, yo ponga la verdad.
Que allá donde hay duda, yo ponga la Fe.
Que allá donde desesperación, yo ponga la esperanza.
Que allá donde hay tinieblas, yo ponga la luz.
Que allá donde hay tristeza, yo ponga la alegría.

Oh Señor, que yo no busque tanto ser consolado, cuanto consolar,
ser comprendido, cuanto comprender,
ser amado, cuanto amar.

Porque es dándose como se recibe,
es olvidándose de sí mismo como uno se encuentra a sí mismo,
es perdonando, como se es perdonado,
es muriendo como se resucita a la vida eterna.

(Autoría atribuída a San Francisco de Asís)


HABLAR O CALLAR

HABLAR es fácil, pero CALLAR requiere prudencia y dominio.

HABLAR oportunamente, es acierto.

HABLAR frente al enemigo, es civismo.

HABLAR ante una injusticia, es valentia.

HABLAR para rectificar, es un deber.

HABLAR para defender, es compasión.

HABLAR ante un dolor, es consolar.

HABLAR para ayudar a otros, es caridad.

HABLAR con sinceridad, es rectitud.

HABLAR de si mismo, es vanidad.

HABLAR restituyendo fama, es honradez.

HABLAR aclarando chismes, es estupidez.

HABLAR disipando falsos, es de conciencia.

HABLAR de defectos, es lastimar.

HABLAR debiendo callar, es necedad.

HABLAR por hablar, es tonteria.

CALLAR cuando acusan, es heroismo.

CALLAR cuando insultan, es amor.

CALLAR las propias penas, es sacrificio.

CALLAR de si mismo, es humildad.

CALLAR miserias humanas, es caridad.

CALLAR a tiempo, es prudencia.

CALLAR en el dolor, es penitencia.

CALLAR palabras inutiles, es virtud.

CALLAR cuando hieren, es santidad.

CALLAR para defender, es nobleza.

CALLAR defectos ajenos, es benevolencia.

CALLAR debiendo hablar, es cobardía.

http://www.pensamientos.com.mx/hablar_o_callar.htm

20100825

EL PERDON


No es fácil quizás olvidar las ofensas o los agravios que personas a las que amamos puedan inflingirnos, de hecho es precisamente contrario al amor y desaconsejable el olvidar, ya que el olvido significa ceguera y significa no aprender de los significados de los acontecimientos sufridos o disfrutados de nuestro pasado.
Pero ¿y perdonar? Perdonar casi siempre es posible, es bonito es vivificante y nos hace sentirnos vivos y seres que sabemos vivir las emociones positivas. ¿De qué depende perdonar? Primeramente de la gravedad del agravio, es más fácil perdonar una mentira que un insulto y así podemos enumerar un sinfín de circunstancias de las que mucho mas fácil resulta el perdón en algunas que en otras. Probablemente quien esté leyendo ésto en estos momentos estará pensando en sus circunstancias personales en las que le ha resultado más fácil el perdón que en otras.
Cada persona tiene un umbral diferente en su manera de perdonar, hay agravios que pasan por alto para algunas personas que simplemente no se dan ni por aludidas, y esos mismos agravios pueden herir profundamente a otras. Es así como es el ser humano y por tanto al conocer bien a la persona amada podremos saberlo y por tanto cuidarnos mucho sobre qué limite no podemos traspasar. Pensar en la susceptibilidad del otro es amor. Y respetarlo también, lo contrario no es amor, y esto debe quedar bien claro. No hemos nacido para cambiar a nuestro ser amado, en todo caso para ayudarle a ver las cosas desde otras perspectivas, pero el tema de la susceptibilidad y del umbral ofensivo, es algo que siempre debemos respetar.
Muchas veces, cuando nos encontramos bajo presión, o bien del estrés laboral, o bien por causas bien conocidas por todos que nos hacen no estar en plenas facultades, son los momentos en que más riesgo existe de no poder controlar nuestras palabras, nuestros gestos y nuestra manera de comportarnos cortésmente y con educación y elegancia hacia nuestra Pareja. Son momentos en que llamamos desde aquí la atención en que es mejor no poner pasión en nuestra relación de Pareja, ya que podemos no controlar nuestros impulsos agresivos y podemos meter mucho la pata. Tal es así, que también es mejor no tomar decisiones trascendentales para la vida de uno.
Es importante también no dejar nada dentro que pueda resolverse inmediatamente, el perdón es más fácil, cuando no hay un cumulo de circunstancias perdonables en nuestra memoria tanto intelectual como emocional. Así que puntualizar inmediatamente cuando hay algo que nos disgusta es un buen camino hacia el perdón, cuando el agravio requiere perdonar o abandonar, es decir, cuando es mayor. Los pequeños agravios y ofensas, han de ser inmediatamente solucionadas, sin sentirnos redentores por ello, ya que el ser humano no olvida y tiene una buena memoria emocional y cuando llega el temible momento de una ofensa en mayor grado, si hay pequeñas que no se han resuelto, es mas difícil la solución.
Una magnífica fórmula para conseguir perdonar sin rencor es lo primero perdonarse a uno mismo, muchas veces no podemos perdonar, porque a quien primeramente no perdonamos es a nosotros mismos y lo que hacemos es "proyectar" nuestra culpa en el otro sin darnos cuenta.

http://www.isabelsalama.com/perdon.htm